Bajo este titular, La Vanguardia publica hoy una noticia acerca de la labor de los voluntarios y se centra en los del Hospital Sant Joan de Déu. En la imagen que acompaña a la noticia podemos ver a Tina Parayre, autora de El caballo de Miguel con uno de los niños del centro.
Hay momentos trágicos en un hospital infantil pero, realmente, hay muchos otros de alegría, de emoción. Hay quien no lo cree, pero algunos padres vuelven a vernos, durante años, tras la muerte de su hijo, a visitarnos, porque su hijo fue feliz entre nosotros. Tienen un recuerdo plácido, me atrevo a decir que reconfortante, del final
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- También queremos compartir con vosotros las siguientes palabras publicadas en la sección de comentarios del libro El caballo de Miguel:
Soy uno de los voluntarios que contó alguna historia del hospital.
Quiero felicitar a Belén y Tina por el fabuloso trabajo realizado, con dulzura, cariño y sensibilidad en sus relatos. Es un cuento tan precioso como real.
Lo he leído de una tirada. Una vez acabado, me he sentido enormemente feliz de ser voluntario en este hospital y me ha dado más energía para seguir luchando y llevando alegría a los niños.
No hay mayor satisfacción que ser algo para los demás y que los demás sean todo para ti.
Felicidades, este libro ayudará a comprender a muchos por qué hacemos nuestro voluntariado con alegría cuando ellos sólo ven dolor, y la explicación está en el libro:”Nosotros miramos desde el interior de la casa de los cien ojos”