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Marcos Gomez Sancho

Marcos Gomez Sancho

Marcos Gómez Sancho es doctor en Medicina por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y honoris causa por la Universidad de la República del Uruguay. Es especialista en Anestesiología y Reanimación por la Universidad de Sevilla. Es también académico correspondiente de las Reales Academias de Medicina de Granada y Cádiz y de la Academia Nacional de Medicina de Uruguay. Es asesor en cuidados paliativos de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias. Ha impartido más de 1.200 conferencias en Europa y en América y es autor y coautor de más de 25 libros relacionados con los cuidados paliativos. Fue Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.

LA CULTURA DE LA MUERTE EN EL MUNDO LATINO

La muerte y el proceso de morir trasciendo con mucho los aspectos médicos y asistenciales para entrar de lleno en el mundo de la Cultura. Existen muchas diferencias entre el mundo anglosajón y el mundo latino y ello tiene un importante reflejo en la esfera del arte. Música, pintura y poesía reflejan nítidamente el entorno cultural en el que se produce la muerte. Los cementerios y la escultura funeraria es un reflejo de la forma de vivir la muerte en un determinado pueblo o entorno cultural y su análisis ayuda mucho a comprender el proceso de morir en un determinado lugar.

 

CUIDADOS PALIATIVOS LA ATENCIÓN INTEGRAL AL PACIENTE TERMINAL Y SUS FAMILIARES

Durante más de quince siglos, las personas morían de una manera muy similar, sin apenas cambios y en solamente una generación las cosas han cambiado de manera radical. La mayoría de las personas, cuando están afectadas por una enfermedad incurable pasan sus últimos días o semanas de vida en hospitales que no han sido diseñados para ello y morir en casa, algo habitual en otros tiempos, es hoy muy difícil, a pesar de que ése es el deseo de la inmensa mayoría de los enfermos. En la sociedad de hoy asistimos a un fenómeno de negación de la muerte que ha hecho de un asunto natural y universal algo obsceno, escandaloso y clandestino. El miedo a morir, algo normal por otra parte, es hoy muy intenso. A ello contribuye la alta tecnología disponible (miedo al encarnizamiento u obstinación terapéutica, a la “medicalización de la muerte”), la intolerancia al dolor y al sufrimiento de nuestra cultura hedonista, la crisis de las religiones y de los valores y también el culto a la independencia como nuevo valor que conduce a la soledad a muchas personas. Los médicos, y en alguna medida también el resto de los profesionales de la salud, tienen dificultades añadidas para ayudar a los enfermos en su proceso de morir. A la falta de formación en Escuelas y Universidades, hay que añadir frecuentemente la sensación más o menos inconsciente de fracaso profesional que experimentan unos profesionales que, lamentablemente, solamente han sido preparados para curar enfermedades. A esto cabría añadir la correspondiente angustia ante la propia muerte que casi siempre provoca en el personal sanitario el acercamiento a la persona que está a punto de morir.

 

CONCEPTOS Y PRECEPTOS ÉTICOS Y DEONTOLÓGICOS AL FINAL DE LA VIDA

Cada vez son mayores y más frecuentes los problemas éticos que pueden surgir al final de la vida, sobre todo la tentación tan frecuente de no permitir morir al enfermo (obstinación terapéutica), como el extremo opuesto, es decir, acelerar su muerte (eutanasia). En el centro están los cuidados paliativos, el respeto al paciente y el acompañamiento profesional y humano al enfermo y sus familiares. Existe una confusión muy grande y muy generalizada sobre el significado de varios conceptos, como es el caso de la sedación paliativa, muerte digna y, sobre todo, los distintos tipos de eutanasia. Es imprescindible aclarar bien todos los términos para saber en todo momento de qué estamos hablando y también lo que es ético y lo que no. 

 

CÓMO DAR MALAS NOTICIAS EN MEDICINA

El momento en el que se diagnostica una enfermedad incurable y de pronóstico sombrío, supone una de las crisis más importantes para cualquier persona y uno de los retos más difíciles para los profesionales de la salud.

No solamente existe la obligación (salvo excepciones) de informar al enfermo de su situación, sino que además la experiencia nos demuestra diariamente que el enfermo afronta mejor el final de su vida si él, sus familiares y los profesionales que le cuidan comparten un grado de información similar.

Para los médicos, el hecho de dar a un enfermo tan mala noticia supone también un duro golpe y constituye uno de los actos más difíciles en el ejercicio de la Medicina. Y hay que aprender a hacerlo bien porque tan malo es mentir como suministrar una información brutal. En gran medida la evolución va a depender mucho de lo que se le diga al enfermo y de cómo se le diga.

 

MORIR EN PAZ

Los últimos días de vida Morir en paz es algo quizá difícil de definir pero fácil de detectar cuando una persona termina su vida de forma serena, apacible, sin dolor ni otros síntomas importantes y rodeado de sus seres queridos. Esta forma de morir, que antaño era algo generalizado, cada vez se hace más difícil en el mundo de hoy. La tendencia, cada vez mayor, de llevar a los enfermos a morir al hospital, hace que muchas personas pasen sus últimos días de vida lejos de sus familiares, en un entorno frío y sin la privacidad e intimidad necesarias para acabar la vida dignamente. Los cuidados al enfermo han de cubrir las necesidades físicas, psicológicas, sociales y espirituales y con más esmero, si cabe, a medida que se acerca el final. Nunca debemos olvidar la importancia que tiene la correcta atención y soporte que hay que suministrar a los familiares que, muchas veces, lo pasan peor que el propio enfermo. Son muchos los miedos y dificultades que pueden sufrir los seres queridos de quien está a punto de morir y a las que hay que saber dar una adecuada respuesta, profesional y humana.

 

LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO

El duelo y el luto. El 97 por ciento de los médicos españoles de Atención Primaria manifiestan observar proble-mas físicos o psíquicos en las personas que están atravesando un duelo y más de la mitad dicen que esto sucede frecuentemente. La pérdida de un ser querido supone una experiencia devastadora para la mayoría de las per-sonas, puede dar lugar a distintas enfermedades y constituye un problema de salud pública. Hay algunos factores que pueden conducir a un duelo complicado y que hay que conocer para prevenirlo.

 

 

 EL IMPACTO DE LA MUERTE EN LA CREACIÓN MUSICAL

Las emociones que despiertan el amor y la muerte son tan intensas que muchas veces hemos de recurrir al lenguaje simbólico del arte para poder expresarlas. Gran parte de las obras literarias y musicales nos hablan del amor y la muerte. Así en la poesía española y latinoamericana de los siglos XIX y XX  nos encontramos con todos los aspectos relacionados con el duelo (fases, tareas, duelo por niño, duelo por una guerra, etc.).

Igualmente, muchas de las mejores obras musicales de la historia, fueron creadas cuando el compositor había sido alcanzado por la muerte de algún ser muy querido para él. Desde Eric Clapton hasta Mozart, desde Joaquín Rodrigo hasta Dvorak y, por supuesto, Mahler, la historia de la Música está llena de hermosas obras musicales creadas bajo el impacto de la muerte. 

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